OSALAN ANALIZA EN SU INFORME SOBRE SINIESTRALIDAD LABORAL EN EUSKADI EN 2020 CÓMO INFLUYEN FACTORES COMO EL GÉNERO, EL TIPO DE CONTRATACIÓN O LA EDAD

El Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales (Osalan) ha presentado su informe de accidentes de trabajo en la comunidad autónoma de Euskadi correspondiente al año 2020.

En este informe, se ha analizado el riesgo de sufrir un accidente de trabajo en función de cinco factores: territorio del centro de trabajo, sector de actividad de la empresa empleadora y sexo, edad y tipo de contratación del/la trabajador/a. El análisis se ha realizado para los accidentes con baja en jornada laboral de los trabajadores y de las trabajadoras.

En el año 2020 en Euskadi se produjeron un total de 26.817 de accidentes de trabajo con baja laboral un 19% menos que durante el año anterior, cuando se registraron 33.029. Los accidentes correspondientes a hombres descendieron de 24.960 en 2019 a 20.040 en 2020, y los de mujeres, de 8.069 en 2019 a 6.777 en 2020. Unos datos fuertemente ligados al hecho de que, con la pandemia, tanto el número de trabajadores como el trabajo realizado han descendido. El total de accidentes in itinere, yendo o volviendo del trabajo, fue de 3.175, siendo más alto el índice en las mujeres (un 4,03) que en los hombres (un 2,86). Del total de accidentes registrados el pasado año, 192 fueron graves y 29 mortales.

Por territorios, en conjunto apareció un ligero riesgo superior en Bizkaia e inferior en Gipuzkoa con respecto a Araba (se toma este último territorio como medida), aunque estas diferencias no fueron concluyentes a nivel global.

En cuanto a la actividad de la empresa, el sector con mayor riesgo fue el de la agricultura, ganadería y pesca, en global y tanto para hombres como mujeres.

El genero influye en el tipo de riesgo

En informe refleja que los hombres tuvieron más del doble de riesgo que las mujeres de sufrir accidentes en jornada laboral. Por sectores, 7.126 hombres sufrieron accidentes de trabajo cuando desarrollaban su labor en industrias manufactureras o la construcción, frente a 277 mujeres. Por el contrario, 3.044 mujeres se accidentaron en servicios de restauración y vendedores frente a 1.964 hombres. En el momento del accidente, del 44% de las mujeres y el 24% de los hombres estaba en movimiento y el 27% de los hombres y solo un 9% de las mujeres estaban usando maquinaria.

Estas diferencias entre sexos deben ponerse en relación con las diferentes ocupaciones y labores desempeñadas por mujeres y hombres, que se encauzan a través diferentes actividades económicas y empresas con diferentes características.

Según la viceconsejera vasca de Trabajo y Seguridad Social Elena Pérez, “la segregación ocupacional se ve en los datos. Cuando dan los datos de que los hombres se accidentan utilizando máquinas es porque el hombre fundamentalmente trabaja en la industria. En el caso de las mujeres, son caídas en el sector servicios. Eso indica que la segregación ocupacional está teniendo una clara influencia en los riesgos y accidentes laborales. Sin olvidar las dobles o tripes jornadas que algunas mujeres siguen sufriendo y que hacen que haya más presión sobre ellas. Salir corriendo del trabajo para ir a cuidar a los niños, para ir a hacer la compra, todas esas cosas influyen. Por lo tanto la valoración de riesgos laborales y las medidas que las empresas pongan tienen que tener en cuenta esa cuestión y cómo no, la edad”.

Por edades, también se aprecian diferencias en el riesgo entre hombres y mujeres. Así, entre las mujeres, el grupo con menor riesgo fue el de las comprendidas entre 25-44 años (un 9% menor que las jóvenes de entre 16 y 24 años) y un 33% menor que las de 45 años y más. Las diferencias entre los tres grupos de trabajadoras fueron estadísticamente significativas.

El grupo de hombres que presentó el menor riesgo fue el de 45 años y más (un 14% menor que el de los jóvenes y un 10% menor que el de 25-44 años).

En función del tipo de contrato, los empleados con contratación temporal fueron los que tuvieron una mayor accidentabilidad, un 35% más que los trabajadores y trabajadoras indefinidas. Los autónomos y las autónomas presentaron el riesgo más bajo en estos cálculos debido, presuntamente, a la infradeclaración de accidentes, como consecuencia de la normativa de aseguración.

Descargar el informe.

 



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