LA PANDEMIA INCREMENTA EL USO DE SEDANTES ENTRE LOS TRABAJADORES PARA HACER FRENTE A LA ALTA TENSIÓN DE LAS CONDICIONES DE TRABAJO

Un 23,9 por ciento de los trabajadores españoles recurre habitualmente al uso de sedantes para hacer frente al estrés y al miedo a perder su trabajo que les está ocasionando la pandemia. Así lo recoge un estudio elaborado por la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) y el sindicato CCOO.

Año y medio después de que se iniciara la pandemia de Covid-19, los trabajadores y trabajadoras españoles tienen que hacer frente al estrés que genera el miedo a contagiarse, a perder el empleo, a las dificultades para llegar a fin de mes y a unas condiciones de trabajo difíciles. Las mujeres, los jóvenes y los profesionales que luchan en primera línea contra la pandemia son los colectivos más afectados por el consumo de sedantes.

El 52,7% de los encuestados afirma que su salud, en general, ha empeorado en el último año; casi 20 puntos más que el año pasado, cuando la pandemia estaba empezando. Si nos referimos a la salud mental, la situación es aún peor: el 60,6% de los trabajadores vive con riesgo de desarrollar algún tipo de problema de salud mental, un 70 por ciento en el caso de los jóvenes.

Por sectores, los que han visto más afectada su salud mental son los trabajadores de la alimentación. El 75,6% de ellos se encuentra en situación de riesgo. Les siguen los profesionales sanitarios que han estado en primera línea luchando contra el Covid-19: auxiliares de geriatría y enfermería. Todos ellos por encima del 70 por ciento.

La pandemia también ha incrementado el número de trabajadores que ejerce su actividad bajo condiciones de alta tensión, es decir, cuando se tiene más trabajo del que se puede hacer en el tiempo asignado. El 45,8% de los 25.100 trabajadores encuestados en el estudio afirma reconocerse en dicha definición. La alta tensión en el trabajo puede incrementar el riesgo de padecer una cardiopatía coronaria en un 34 por ciento; el infarto cerebral en un 24 por ciento y la ansiedad y la depresión en un 82 por ciento.Estrés.

El estudio también pone de manifiesto que un 40 por ciento de los trabajadores teme perder su puesto de trabajo y que el 70 por ciento piensa que, si es despedido, no podrá encontrar otro empleo. Estas cifras se incrementan 10 puntos porcentuales en el caso de trabajadores con salarios bajos, aquellos que llegan con dificultad a fin de mes, lo que demuestra que los sueldos bajos contribuyen al deterioro de la salud de los trabajadores.

 



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