EL SECTOR AGRARIO OCUPA EL TERCER LUGAR EN CUANTO A SINIESTRALIDAD LABORAL EN ESPAÑA

Según un estudio realizado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y publicado en la revista científica Safety Science, el sector agrario es el tercero de nuestro país en cuanto a tasa de accidentes graves, sólo por detrás de la industria química y la construcción. Las comunidades que concentran el mayor número de siniestros son Andalucía, Comunitat Valenciana y Murcia que suman el 59% del total.

Andalucía, València y Murcia registran un 37%, un 12,9% y un 9% de los casos, respectivamente, algo lógico teniendo en cuenta que en estas autonomías se desarrolla una agricultura más intensiva y que suele disponer de una mano de obra con alta presencia de personal migrante.

Por el contrario, se producen menos siniestros, pero más graves, en Catalunya, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura, áreas donde el uso de maquinaria es más elevado para las tareas agrarias.

Para la realización de este estudio, la UOC ha analizado más de 150.000 accidentes de diferente índole y gravedad ocurridos entre los años 2013 y 2018 en España.

“El sector primario produce una alta tasa de accidentes graves en comparación con todos los otros sectores”, apuntan los profesores e investigadores de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC Natàlia Cugueró, del grupo SUMA (Sustainability and Management Research Group), y Xavier Baraza, del grupo DigiBiz (Digital Business Research Group).

A juicio de estos investigadores este sector “está infraestudiado”, pese a que “es fuente de numerosos accidentes”, y destacan que las ratios de accidentalidad “persisten a lo largo del tiempo” porque, mientras que la industria y la construcción han ido incorporando “numerosas medidas de seguridad”, en la agricultura “no se han incorporado las mismas exigencias”.

Entre las causas de la elevada siniestralidad laboral en la agricultura, los investigadores señalan los riesgos propios de su actividad, como el uso de maquinaria y la dureza física, el perfil de empleado y las particularidades de este tipo de trabajos.

“Es un sector con una elevada tasa de personal inmigrante y con un riesgo elevado a causa de la misma naturaleza del trabajo. Además, en las últimas décadas, la agricultura se ha caracterizado por tener condiciones laborales muy precarias”, explican los autores.

Soluciones

En el estudio, los expertos avanzan una serie de soluciones para rebajar la elevada tasa de siniestralidad, entre las que se encuentran la implementación de planes de formación y concienciación sobre los riesgos laborales de las actividades del sector primario y la necesidad de adoptar medidas de protección y autoprotección, tanto para personas con poca experiencia como para personal con una dilatada trayectoria.

“La formación a lo largo de la vida laboral es crucial para el trabajador para seguir evaluando los riesgos y protegerse bien. La relajación debida a un exceso de confianza y a una distensión de las medidas de protección se podría corregir con formación continuada de las empresas del sector”, señala Baraza.

Los expertos también exigen la implicación de la Administración en la tarea de rebajar la tasa de siniestralidad agraria. Defienden la necesidad de incrementar los esfuerzos en investigación y medidas de prevención, ya que creen que la falta de control en el sector podría estar ocultando la situación de precariedad de algunos trabajadores y trabajadoras, por lo cual estas cifras de accidentes laborales en la agricultura podrían incrementarse.

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